“THE ANIMAL KINGDOM”: drama familiar y mutaciones
El refrán dice “a caballo regalado no se le miran los dientes”. Pero ¿qué pasa si el caballo es tu mamá, tu esposa o tu hijo? ¿No entendés nada de lo que estoy diciendo? Veamos entonces de qué va “The Animal Kingdom”, la última película de Thomas Cailley.
En primer lugar se podría decir que la peli es un drama que aborda un vínculo complejo y problemático entre padre e hijo. También tiene algo de coming of age, ese género cinematográfico que retrata una época de maduración y crecimiento, en este caso el de un adolescente. Pero su principal particularidad es el contexto en el que se dan estas situaciones: un futuro hipotético en el que algunas personas, de forma misteriosa y aleatoria, comienzan a mutar a animales.
Dicha “enfermedad” afecta a la esposa de François (interpretado por Romain Duris), quien hace todo lo posible por ayudarla e intentar revertir la transformación, con la ayuda de una clínica que aporta más dudas que certezas. Cuando su esposa y otras criaturas mutantes escapan en medio de un traslado, François y su hijo Émile emprenden una búsqueda que se verá obstaculizada principalmente por la intromisión violenta del ejército.

Como dije anteriormente, la película tiene condimentos de coming of age al mismo tiempo que es un drama centrado en el vínculo padre-hijo. Esta relación desde un principio la entendemos quebrada, un poco por la pérdida y un poco por la incertidumbre. Añoran encontrar a su esposa/madre aún sabiendo que con el avance de su mutación se ha perdido toda posibilidad de comunicación con ella. Entonces ¿para qué la buscan? François y Émile tienen este objetivo juntos y por separado, y en esta búsqueda se irán encontrando y desencontrando. Como agregado, el joven Émile está en la edad del pavo. Nueva casa, nuevo colegio, nuevas amistades y cambios físicos, algunos propios de la edad y otros…bueno, no tanto (¿se agregan pizcas de body horror, quizás?).
“The animal kingdom” nos plantea una situación fantástica para decirnos algo que ya sabemos hace rato: la sociedad desprecia a la otredad. Estas criaturas que solían ser humanos, ahora son seres híbridos inexplicables que provocan una molestia generalizada, no son aceptados en ningún lado. Afortunadamente la película no descansa en los clichés, sino todo lo contrario. Los diseños de las criaturas híbridas que aparecen en la película son muy originales, impactantes y por momentos terroríficos. Esta búsqueda estética se complementa con un gran despliegue fotográfico que se luce principalmente en las escenas del bosque (gran trabajo de David Cailley, quien recibió el premio a mejor dirección de fotografía en el Festival de Cannes).
La película por momentos adopta un ritmo de película de aventura, cosa que funciona para que la trama no descanse sólo en el drama y resulte fluida. Por otro lado, la dupla de Romain Duris y Paul Kircher es de muchísima química, con escenas realmente muy emotivas. Se suma en un rol secundario de Adèle Exarchopoulos, cuya participación siempre se agradece.
“The Animal Kingdom” estrena en los cines argentinos en octubre. Es realmente una de esas pelis que no hay que perderse, y aunque ya se consigue en plataformas alternativas, recomiendo que se la guarden para la pantalla grande. La decisión queda en sus manos.
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